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sábado, 30 de julio de 2011

“Captain America: The First Avenger” [“Capitán América: El Primer Vengador”] (2011) de Joe Johnston.


El último vengador

Por fin, después de cuatro películas, ya están completos los vengadores. Como mencioné en la entrada de Thor, el proyecto The Avengers surgió en el 2008 con el estreno de Iron Man de Jon Favreau y The Incredible Hulk de Louis Leterrier. Después de esas dos películas poco, o nada, se habló de los superhéroes que faltaban: Thor, Capitán América, Black Widow, Hawkeye y Ant Man. Lo que en esos años importaba era la siguiente película de Iron Man y punto.

En el 2010 llega a los cines Iron Man 2 y entonces sí, los fans empezaron a preguntar, primero, por los actores que interpretarían al resto de Los Vengadores. Scarlett Johansson fue la primera incógnita resuelta, ella interpretaría a Black Widow (Viuda Negra); después, al saber que no habría películas para Hawkeye y Ant Man, se comenzó a preguntar quiénes serían los actores que interpretarían a Thor y al Capitán América. Cabe aclarar que al ser dos superhéroes con una popularidad baja, la elección de actores no tuvo la presión de Hulk e Iron Man.

En particular, el casting del Capitán América fue lo que llamó la atención de la prensa y de los interesados en el proyecto de Marvel Studios. El primer nombre que se filtró fue el de Will Smith, lo que provocó que este asunto se volviera lo relevante del filme; sin duda, hubiera sido osado poner a un Capitán América negro, pero el impulso Barack Obama no fue suficiente para que esta broma se convirtiera en realidad. Otros “actores” que se proponían para el papel eran Vin Diesel y Dwayne Johnson. En realidad con estas opciones, los productores empezaron a ponerse nerviosos, pues, el rodaje estaba a punto de iniciar y no había actor que los convenciera para realizar el papel de Steve Rogers.

La solución que propusieron no convenció a nadie. Los señores de Marvel Studios decidieron nombrar al actor Chris Evans como el próximo Steve Rogers/Capitán América. No se podía creer, era inverosímil. Ese actor ya había trabajado con Marvel Studios en dos películas y hasta había sido protagonista de una. Me refiero a las dos películas de Los Cuatro Fantásticos. Él había interpretado a la antorcha humana y, aparte, en la segunda película (Los cuatro fantásticos y Silver Surfer (2007)) había sido el protagonista, ya que, su personaje gustó mucho en la primera.

Este movimiento de Marvel Studios hizo que la película tuviera cierta notoriedad que hasta el momento no había tenido, pero, por otro lado, dejo entrever que ese estudio estaba dispuesto a hacer lo que fuera con tal de generar una buena recaudación. También quedo claro que las dos películas de Los Cuatro Fantásticos no habían gustado y los productores hicieron el anuncio –casi al mismo tiempo cuando decían que Chris Evans se quedaba con el papel– que habría un nuevo inicio para la franquicia de Fantastic Four.

Ya con el protagonista elegido y presentado comenzó el rodaje de Captain America: The First Avenger. Lo primero que llamó mi atención fueron las fechas de estreno, o sea, el orden en que acomodarían a Thor y Capitán América. En este sentido, habría que aclarar que las productoras y distribuidoras ponen sus “mejores cartas” (en cuanto a posibilidades de recaudación) en el mes de julio; por eso era importante saber quién iba primero y quién después. Para mi sorpresa le dieron fecha de estreno a Capitán América en julio y no sólo eso, lo pusieron (en EUA) una semana después de Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte dos. Sin duda, estos movimientos de mercado eran señales de que los involucrados en el proyecto tenían cierta confianza en su producto.

Otro punto a destacar, antes de analizar la película, era observar cómo lograría Marvel Studios posicionar a un superhéroe que, como ya dije, no tenía popularidad en el público promedio y que su relevancia se limitaba (si es que la tenía) a los fans de comics o videojuegos, en donde el personaje, en muchos casos, siempre iba de relleno. Tal vez, los conocedores se molesten al leer estos dichos pero estoy seguro que pocos sabían (o saben), antes de esta película, quién era Steve Rogers, quién era Red Skull o por qué la historia del capitán inicia en la Segunda Guerra Mundial, etc.

Capitán América: El Primer Vengador

Después de ver Iron Man (aceptable), The Incredible Hulk (pobre y anodina), Iron Man 2 (superflua) y Thor (bodrio) daba por hecho a qué me enfrentaría al ver Captain America: The First Avenger, es decir, las anteriores películas habían sido un claro ejemplo de que Marvel Studios se preocupaba más por efectos especiales que por un guión o una dirección sobresaliente. Para ejemplificar, ahí están los guionistas y directores elegidos para las producciones que acabo de citar, nada para llamar la atención.

A diferencia de las otras películas, asistí a la función de Capitán América tratando de saber lo menos posible de la película; aunque mi poca información sobre el comic me daba una idea de lo que vendría en el guión; incluso, saber que después de esta película vendrían Los Vengadores, ya uno se imaginaba cuál iba a ser el final.

La historia del Capitán América, como personaje de comic, siempre estuvo marcada por ser vil propaganda para el reclutamiento de soldados para las distintas guerras que tiene Estados Unidos en su historia. Precisamente por ese aspecto concreto de su nacimiento, el comic de este súper soldado perdió fuerza con el paso de los años, pues, desde su traje hasta su forma de pensar, era un ardid publicitario en busca de patrioterismo. Cabe recordar que otros superhéroes también han perdido fuerza entre el público medio por estar plagados de ideas patrioteras: por ejemplo, Superman defendía, tanto en el comic como en las películas de Richard Donner, “la verdad, la justicia y el modo (o estilo) de vida americano” [también comparten, Superman y el Capitán América, los mismos colores en el uniforme: azul y rojo (colores de la bandera estadounidense)].

La labor del director y el guionista (o guionistas) era lidiar con esta etiqueta que tenía el superhéroe. En particular, la pregunta era ¿qué hacer con esa carga tan evidente de patriotismo? Definitivamente, la opción fácil era hacer otra película en donde se resaltara el espíritu patriotero gringo y que nuevamente salvaran al mundo; otra opción era criticar la construcción de ese símbolo, con fines publicitarios, y, de una vez por todas, quitar el estigma que tenía el personaje. Joe Johnston, director del filme, se decidió por lo primero, pero incrustó en la historia una parte en donde, con ironía y sarcasmo, aborda el asunto de la creación de figuras por parte del gobierno para la recaudación de fondos para la guerra (venta de bonos). Por supuesto, sólo en esa pequeña secuencia del filme se buscó dar una nueva perspectiva al personaje al aceptar que es una construcción simbólica del gobierno estadounidense. Subrayo que, en general, la película se encuadra perfectamente en la reiteración de un guión conocidísimo pero, por lo menos, se aplaude intentar algo diferente o, mejor dicho, algo distinto en la corta vida de Marvel Studios.

Esa parte en específico me recordó una película de Clint Eastwood en donde, con mayor talento y capacidad, se analiza la utilización de imágenes y símbolos para reiterar un sentimiento patriótico y, al mismo tiempo, juntar recursos durante la Segunda Guerra Mundial. La película se llama Flags of Our Fathers [en México, La conquista del honor] (2006).

Al quitar esa secuencia que menciono, el personaje del Capitán América se apega, como ya dije, al guión del superhéroe de antaño: moralmente incorruptible, luchador incansable, abnegado, ingenuo, etc., etc. Los personajes que lo rodean también entran en el cliché: superior que desconfía de sus capacidades, mujer guapa que al principio lo ignora, amigo del alma que lo quiere a pesar de todo, enemigo que tiene un plan para acabar con el mundo, etc. etc.

Me parece prudente hablar del trabajo actoral: 1) Chris Evans: desde su elección fue criticado y creo que su desempeño no fue tan malo como se esperaba, pues, hacer cara de idiota durante la primera parte del filme si le salió bien, en la segunda parte ya no sostuvo al personaje porque no transmite ese liderazgo que tiene el Capitán América; 2) Hayley Atwell: uno de los tantos descubrimientos que tiene Woody Allen es esta actriz que tuvo su primer protagónico en Cassandra´s Dream; lamentablemente, su personaje Peggy Carter estaba escrito con las patas desde el guión y termino siendo la “chica guapa” anodina de la historia; 3) Tommy Lee Jones: como otros actores reconocidos que han trabajado para Marvel Studios (Mickey Rourke y Anthony Hopkins), el señor cobró y se fue del foro; no obstante, a él si le dieron dos o tres diálogos para lucirse; 4) Hugo Weaving: deje al final a este actor porque me decepcionó muchísimo, no puedo creer la interpretación que hizo de Red Skull, en verdad, que el director no se dio cuenta que su actor ni siquiera pudo sacar en una escena el acento alemán que le pedían; desde el acento ya no avanzo su actuación, se perdió y nunca pudo levantar ni provocar algún aspecto tétrico de su personaje.

Por otro lado, algo que pensé al salir de la sala fue que todo el presupuesto se fue con Capitán América y las migajas se fueron para Thor (ahora entiendo el pueblo de cuatro por cuatro que tenía esa película). Los efectos especiales no sólo se limitan a batallas o grandes escenarios (que si los tiene) si no van más allá, pues, es de resaltarse la caracterización que tiene el actor principal para parecer enclenque y debilucho; también, el maquillaje para Red Skull es otro acierto (aunque el actor no ayudo mucho pero bueno). La ambientación de la época, tanto en diseño, vestuario como en escenografía, se ve un trabajo adecuado.

Para finalizar, (y recordando lo que puse en mi entrada de X-men: First Class) apreció que el director y los guionistas no hayan caído en quimeras históricas. Entienden que la historia del Capitán América ocurre en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y por eso recurren a personajes, grupos y situaciones históricas concretas, pero, al mismo tiempo, crean una historia aparte y paralela. Por ejemplo, la organización que está detrás de todo el asunto no son los nazis (en particular) sino un departamento de investigación (ficticio) llamado “Hydra”. Es decir, respetan los hechos históricos y no andan inventando sandeces como que su personaje modificó algún aspecto de la historia.

En resumen, la película Capitán America: El Primer Vengador es una reiteración de ese guión del superhéroe tradicional que ya se conoce y que le gusta al gran público –claro, a excepción de la escena en donde se crítica, con ironía, la utilización de la figura del Capitán América–. Por lo menos, Marvel Studios puede presumir que tiene dos películas rescatables, Iron Man (2008) y ésta.

lunes, 2 de mayo de 2011

“Thor” (2011) de Kenneth Branagh


UN POCO DE HISTORIA

En Iron Man 2 (2010), después de los créditos, venía una escena de Thor. En ésta se podía observar un automóvil que llegaba a algún lugar de Nuevo México –así lo indicaban las placas– y se detenía frente a un gran cráter. De él bajaba el Agente Phil Coulson (integrante de S.H.I.E.L.D.) que sacaba su celular y mencionaba a un misterioso interlocutor: “señor, lo encontramos”. El Agente se refería, ni más ni menos, al martillo de Thor.

Toda esta historia empezó en el año 2008. En ese año se estrenaron Iron Man y The Incredible Hulk y con ello surgió el proyecto The Avengers [Los Vengadores] (2012). A partir de ese momento, en adelante, todas las películas tendrían una escena final que haría referencia al siguiente filme de la productora Marvel Studios ó al “gran proyecto” donde estarían todos los superhéroes.

Antes del año 2008 ya se había hablado de Los Vengadores y se habían programado menciones a ésta en películas como X-Men (2000) de Bryan Singer, Spider-Man (2002) de Sam Raimi y Hulk (2003) de Ang Lee. La idea no fructificó, pues, no interesó el proyecto a la productora ni a los directores antes mencionados. Cabe destacar que los tres directores habían sido contratados, según los rumores, para hacer tres películas de cada uno de sus superhéroes. La recaudación en taquilla sólo permitió que uno lo lograra, Sam Raimi; los casos de Bryan Singer y Ang Lee fueron distintos, pues, al primero sólo le permitieron hacer dos y al tercero –que fue un fiasco su versión de Hulk– sólo una.

Los fracasos en taquilla y en crítica de Daredevil (2003), Elektra (2005), Fantastic Four (2005), X-Men: The Last Stand (2006) (dirigida por Brett Ratner [en sustitución de Bryan Singer]), Fantastic Four. Rise of the Silver Surfer (2007), Ghost Rider (2007) y –el último clavo del ataúd– Spider-Man 3 (2007) fueron motivo suficiente para cambiar la estrategia de Marvel Studios. La inversión en estas superproducciones, como ya mencioné, no se reflejó en taquilla ni en crítica, por lo cual, decidieron reiniciar ó matar varias de estas franquicias. Por ejemplo, reiniciaron Spider-man, Daredevil, Hulk y X-Men y mataron a Fantastic Four. El siguiente paso fue preparar Iron Man y The Incredible Hulk (ya sin Ang Lee y con un nuevo título) pero, ahora sí, con la mira puesta en Los Vengadores.

A pesar de lo que se diga de Ang Lee, Sam Raimi y Bryan Singer, y antes de que entraran a proyectos de superhéroes, estos directores ya habían tenido algún trabajo a destacar. Sólo por mencionar un trabajo de cada uno: The Usual Suspects [Sospechosos Comunes] (1995) de Bryan Singer, Wo hu cang long [El tigre y el dragón] (2000) de Ang Lee y The Evil Dead (1981) de Sam Raimi. Insisto, gustará o no su trabajo, pero, por lo menos, tenían una carrera en el cine y eran congruentes con su idea para filmar y dirigir. Después de ellos, Marvel Studios contrató a directores que venían de la televisión y, en su mayoría, con trabajos mediocres (o nulos) en cine. Decidieron invertir en efectos especiales, en grandes locaciones, en actores y en publicidad; en guionistas y directores decidieron que no, pues, para Marvel Studios no son importantes (y lo han demostrado con creces).

La primera señal, de que esta forma de pensar no llevaría a nada (cinematográficamente hablando, pues, económicamente es diferente), la dio el actor Edward Norton. Él fue el primero en mencionar que el director no tenía (ni tiene) control sobre los filmes de Marvel Studios. Según él, el productor es el encargado de decidir qué escenas se quedan en la edición y qué escenas son cortadas, cuánto debe durar la película, qué cambios repentinos hay en el guión y lo que se acumule. Incluso Edward Norton (que protagonizó The Incredible Hulk), al ver tanta pasividad del director, quiso intervenir en la dirección y lo dejaron; pero, en la edición final, no incluyeron ninguna de sus ideas. No por nada, Norton está fuera del proyecto Los Vengadores y por hacer estas declaraciones Marvel Studios no lo quiere ver ni en pintura.

Si la experiencia fue tan mala con The Incredible Hulk, por qué no había sucedido lo mismo con Iron Man. Tanto Jon Favreau –director del filme– como Robert Downey Jr. –protagonista– desmintieron a Edward Norton y dijeron que tal injerencia del estudio no era cierta. Sin embargo, los hechos desmintieron, no a Norton, sino, a Favreau. Al finalizar el rodaje de Iron Man 2, Marvel Studios se reunió con el director y le mencionaron que ya tenían al elenco y al guionista para Iron Man 3 (2013), es decir, le dijeron que ya habían hecho su trabajo y que él sólo dirigiría lo que le indicaran. A pesar de ser un director mediocre, Jon Favreau tuvo dignidad y decidió abandonar tanto su actuación en Los Vengadores como su futura dirección de Iron Man 3.

Estos casos se repiten una y otra vez en Marvel Studios desde la llegada a la presidencia de un tal Kevin Feige. Este sujeto al parecer tiene el control total de la edición final de cada cinta; sin contar que ahora Walt Disney compró Marvel Entertainment (que incluye Marvel Studios, Marvel Comics y otras). Imagínense los filtros por los que deberán pasar todas las películas de esta casa productora. Supongo que por esos filtros ya pasó Thor porque se nota.

THOR: “EL DIOS DEL TRUENO” Ó “EL PODEROSO VENGADOR”.

La primera pregunta que nos hacíamos los seguidores de este tipo de películas era: ¿quién interpretaría a Thor? No era sencilla la elección, pues, Robert Downey Jr. había sido elegido para interpretar el papel de Tony Stark y Iron Man; Edward Norton había sido elegido para interpretar a Bruce Banner y Hulk. Como sea, ambos actores tenían grandes actuaciones en su carrera, al primero se le recordaba por Chaplin (1992) y al segundo por American History X (1998).

Cuando Marvel Studios declaró que Chris Hemsworth era el encargado de llevar el traje de Thor varios se quedaron pensando quién era ese tipo. Yo recordaba, de alguna película, ese nombre, pero acepto que tuve que revisar su filmografía. Y recordé: él salió en una de mis recientes películas favoritas, Star Trek (2009) del director J.J. Abrams. Interpretaba al papá de James Tiberius Kirk, capitán del Enterprise, y puedo decir que lo hizo magistralmente, incluso me atrevo a aseverar que la escena en donde aparece, que es la primera del filme, es lo mejor de la cinta. Con esos antecedentes decidí darle el beneficio de la duda a este actor.

El director, como aludí arriba, es lo que menos importa para Marvel Studios y precisamente por eso fue lo último que anunciaron. Kenneth Branagh fue el esclavo elegido, perdón, el director elegido para Thor. Su último trabajo, sin duda a resaltar, fue Sleuth (2007) –segunda adaptación cinematográfica de la obra teatral de Anthony Shaffer [que en días recientes hicieron Daniel Giménez Cacho y José María Yazpik] – y que resaltó por el duelo actoral que tenían a cuadro Jude Law y Michael Cain. No obstante esta película, sus recientes trabajos eran de regulares a malos. Tal vez, una película de superhéroes sería la oportunidad que este cineasta necesitaba para regresar al medio y presentar un trabajo que le devolviera el reconocimiento que logró por Henry V (1989); pero, lamentablemente, no fue así.

En realidad, siendo honesto, se supo poco o muy poco del rodaje de Thor. Cobró cierta importancia cuando se filtró que en el elenco estaban Natalie Portman y Anthony Hopkins; en México, Adriana Barraza (actriz sobrevalorada) dio la nota cuando dijo en una entrevista que estaba filmando Thor. Lo interesante recaía –según lo platiqué en algún momento– en cómo haría Marvel Studios para revivir a Thor, pues, poco o nada se había hecho de este superhéroe en los años recientes, tanto en TV, comics y, mucho menos, en cine. Ya nadie se acordaba de Thor.

Otra vez, como lo hizo con las dos anteriores de Iron Man, la distribuidora Paramount Pictures aprovechó el famoso “Día del Niño” y estrenó Thor el viernes 29 de Abril. También, como ya es costumbre, salió en versiones subtituladas y dobladas al español, así como salas en tercera dimensión y en IMAX 3D.

La película no sé si me defraudo ó confirmó todo lo que venía pensado sobre Marvel Studios y el proyecto de Los Vengadores. Antes me detengo en la película:

La historia de Thor se basa, supuestamente, en la mitología nórdica. Al principio del filme hacen referencia a esta base, pero se enfocan al padre de Thor, Odín, que lucha contra unos seres de hielo que logra vencer quitándoles su fuente de poder. Enseguida, hay una escena minúscula de la infancia de Thor, en donde todos tenemos que entender porque Thor será rebelde, intrépido, valiente y bravucón. Repito, la escena dura 2 minutos e intentan explicar todo; incluso hasta porque le tiene envidia su hermano Loki.

Años después, en la coronación de Thor como rey de Asgard, irrumpen varios seres de hielo que Odín había derrotado en el pasado. Son destruidos, sin embargo, lograron arruinar el momento de Thor al mostrarlo como un valentón que no mide las consecuencias. A partir de aquí se desatan eventos que mandan a Thor a la Tierra y provocarán un enfrentamiento final con su hermano Loki.

De lo poco que recuerdo de la caricatura de Thor, que es mi única referencia, nada de esto se parece. Por ejemplo, si no me equivoco, Thor vive en la Tierra con una identidad secreta y, lo más importante, su hermano Loki es su archirrival. Me dirán que en lo de Loki si se parece, pero no, el personaje de la película está construido con las na.., patas, y al individuo que eligieron para que lo interpretara (ya que no lo puedo llamar actor) es pésimo. No hay duda que las actuaciones en esta película no estuvieron al mínimo nivel que se esperaba, empero, el guión y la edición se nota que pasaron por un tratamiento de corta y pega pero en detrimento de la historia.

La película dura, aproximadamente, 114 minutos, por lo cual, al detectar los hoyos que hay en la narración y los nulos puntos dramáticos supongo que el director presentó una película de más de 120 minutos. Pero alguien, tal vez el productor, le dijo que la recortara a dos horas o menos. El resultado es una cinta mal editada, mal narrada y mal ejecutada. Por otro lado, el director (si es que en algún momento tuvo decisión en algo) presentó una historia que va de más a menos, es decir, el inicio es adecuado porque presenta un gran drama entre padre e hijo y unos villanos de hielo que si dan escalofrió, pero, al avanzar la historia, se olvida de esto y nos ubica en un aprendizaje que tiene el héroe -que nunca vemos cómo lo logró- y un duelo entre hermanos que se saca de la chistera. Sin mencionar que su guión se pierde y ocurren situaciones ilógicas, así como decisiones de sus personajes que iluminan su pésima construcción de éstos.

Como ya mencioné, el sujeto elegido para Loki, Tom Hiddleston, no logra en ningún momento interpretar nada y creo que una silla hubiera hecho mejor su papel; también dije arriba que Thor era un superhéroe, por llamarlo de una forma, un poco gris, pues, Chris Hemsworth no ayuda mucho, tanto su actuación como el personaje se quedaron en lo mismo que ya eran, grises, muy grises; en este sentido, se vuelve una constante que actores reconocidos sólo acudan a cobrar y se vayan del set sin hacer nada, eso pasó con Natalie Portman y Anthony Hopkins que su mejor actuación la hicieron al recibir su cheque.

Cerca de concluir este texto, me gustaría retomar lo que decía sobre si me defraudo la película o si confirmé lo que pensaba sobre el proyecto de Los Vengadores. Estaría bien recordar que, cuando surgió el proyecto de Los Vengadores, DC Comics (la otra productora de superhéroes) puso en la mesa el proyecto de La Liga de la Justicia. El panorama no era adecuado porque Superman Returns (2006) de Bryan Singer había sido un fracaso monumental; aunque, los ejecutivos quisieron colgarse del éxito de Batman Begins (2005) y The Dark Knight (2008) ambas dirigidas por Christopher Nolan. Elucubraron un plan en el que, según ellos, se reiniciaría Superman, se haría una película de Green Lantern y, por último, se realizaría una tercera película de Batman para que las tres historias se unieran y así surgiera La liga de la justicia.

Christopher Nolan, que es un director que ha revolucionado las películas basadas en comics, les dijo: "no". Sus razones eran validas, pues, alegó que sujetar las historias a una gran historia perjudicaría la creatividad de guionistas y directores al tener que someterse a contar una historia dentro de otra. En pocas palabras, mezclar universos no le parecía a Nolan lo más indicado para los filmes futuros de la empresa. Afortunadamente lo escucharon y no se hará La liga de la justicia; bueno, en realidad, si se hará pero dentro de muchos años.

Nolan tiene mucha razón, según lo veo, pues el ejemplo, de que hacer eso es un error, está en Los Vengadores. La historia de Thor se habría desarrollado mejor, creo, si no se hubiera sometido al guionista y al director a hacer referencias forzadas a Los Vengadores. Puedo aseverar que estaban más preocupados en hablar de eso que de contar una historia de Thor. Me pregunto cómo puede trabajar un director con la mitad del elenco elegido y con el guión escrito y aprobado. Y estoy seguro que a Captain America: The Firts Avenger [Capitán América: El Primer Vengador] (2011) de Joe Johnston le sucederá lo mismo.

En conclusión pienso que la película sí me decepcionó y sí confirmé todo lo que creía de Marvel Studios. Su “gran proyecto” de Los Vengadores recaudará millones de dólares por el mundo –de eso no tengo duda–, sin embargo, su aportación a la historia del cine, a la reflexión filosófica de la figura del héroe y a las cintas de superhéroes será pobre y estúpida. Por eso, mejor enfoquémonos en DC Comics y en Christopher Nolan que si tienen algo que decir.

lunes, 10 de mayo de 2010

“Iron Man 2” (2010) de Jon Favreau


La primera película que comentaré será Iron Man 2, no sólo por lo expuesto en la presentación, sino, porque me parece que este filme es el inicio del gran proyecto que esperan (o esperamos) los fans de películas basadas en comics: Los vengadores (Grupo de superhéroes conformado por Hulk, Capitán América, Thor, Iron Man y otros). También decidí que fuera Iron Man 2 porque me pareció muy interesante la primera parte y esperaba que esta segunda parte estuviera igual o mejor que la anterior; lamentablemente no fue así.

La primera parte tenía una crítica severa a la industria armamentística y al ejército de Estados Unidos; esto último muy acorde a los tiempos en que se filmó Iron Man (2008), ya que, en aquel año la opinión pública estadounidense estaba en contra de las guerras en Irak y Afganistán. Incluso, si mi memoria no falla, hay una escena en donde Iron Man vuela hasta algún lugar del Medio Oriente para rescatar a una familia de los “malos” que, por supuesto, son "terroristas"; aunque, se hacía hincapié en que utilizaban armas fabricadas en EUA. Esta atmósfera antibélica impregnaba el primer guión de Iron Man.

Para esta segunda parte, el director, Jon Favreau, que se olvidó –igual que la opinión pública– de criticar las dos guerras al igual que la carrera armamentística de EUA, decidió que su secuela debía ocuparse más por el aspecto visual que por aportar algo novedoso. Logró su objetivo, principalmente porque Iron Man 2 no presenta ninguna diferencia con anteriores adaptaciones de Marvel y, aparte, prefirió una narración más simple que en su primera película, con lo cual, descuidó su guión y resolvió sus tramas de forma escueta. La estructura de los personajes, como ejemplo de esta simpleza, se va perdiendo a través de la narración y provoca que haya un final anodino y sin un punto dramático para rescatar.

Del reparto, Robert Downey Jr. nuevamente demuestra que entiende muy bien a su personaje Tony Stark; Gwyneth Paltrow prácticamente desaparece en escena y su personaje Pepper Potts no aporta nada a la historia; Mickey Rourke es desperdiciado y sólo aparece cinco minutos; Scarlett Johansson engalana la pantalla con su belleza, mas, su personaje se queda en un burda introducción, probablemente aparecerá en otras películas de Marvel; Don Cheadle resulta un pésimo War Machine y se extrañó a Terrence Howard en ese personaje del Teniente Coronel James Rhodes; por último, Samuel L. Jackson –que ya había tenido una diminuta participación en la primera película– vuelve con el personaje de Nick Fury y, aunque otra vez aparece poco, prepara el terreno para Los Vengadores. Cabe denunciar a Jon Favreau que, no conforme con echar a perder su película desde la dirección, en una actitud nefasta, se aumentó las escenas de su personaje Happy para lograr un protagonismo que como actor nunca ha logrado, pobre tipo arruinó su película, en parte, con su actuación.

En general, Iron Man 2 deja nulos recuerdos memorables (tal vez la secuencia en Mónaco, que está bien lograda) y se convierte en una insulsa presentación de Los Vengadores; incluso, para que no haya duda, al final de los créditos se hace otra referencia a esta película. Definitivamente, como dicen en el argot, segundas partes nunca fueron buenas, por lo tanto, Iron Man 3, que está planeada para el 2013, podrían no estrenarla nunca.